Inicio - Federico Andahazi Biografia - Federico Andahazi Libros - Federico Andahazi Prensa - Federico Andahazi Fotos - Federico Andahazi Radio y TV- Federico Andahazi Teatro - Federico Andahazi Novedades - Federico Andahazi Contacto - Federico Andahazi english version
spacer  
 

Federico Andahazi

 

DIARIO CLARÍN, 20 de septiembre de 2009

CULTURA: ENTEVISTA FEDERICO ANDAHAZI - ESCRITOR

Uno puede ver claramente como funcionan los resortes de la sexualidad en la escritura

Por Silvana Boschi

  Federico Andahazi

El autor de "El Anatomista" habla de su nuevo libro, "El oficio de los santos", que reúne cuentos que escribió hace más de 20 años, y de la intolerancia del oficialismo hacia las voces críticas

MIRADA DE ESCRITOR. ANDAHAZI EN SU CASA, DONDE TAMBIEN TIENE SU LUGAR DE TRABAJO.

La pulseada entre el poder del deseo y el deseo de poder, el misterio de la vida y lo inevitable de la muerte, la pelea entre el sexo y la represión, todos esos típicos que el escritor Federico Andahazi (Buenos Aires, 1963) volcó en sus novelas más recientes, ya asomaban -unos más logrados que otros- en los nueve cuentos que escribió hace más de 20 años, reunidos ahora en su nuevo libro "El oficio de los santos".

Desde su casa de Villa Crespo, el autor el El Anatomista, la novela que lo consagró y fue traducida a 30 idiomas, habla de la génesis de estos cuentos y de la "incomodidad" de tener una mirada crítica en la situación política actual.

¿Cómo fue que aparecieron estos cuentos ahora?

Es la historia de un reencuentro emotivo, porque la mayor parte de estos cuentos fueron escritos en la década del '80, y yo los daba por perdidos. Porque yo empecé a escribir en una vieja máquina Remington, y si bien en un momento los había digitalizado -en uno de esos discos de cinco y un cuarto- los di por perdidos. Además, no encontraba tampoco el viejo disco. Pero en una mudanza, dentro de una caja, lo encontró; estaba la etiqueta pero no había forma de leerlo. Yo tenía solamente los tres cuentos que estaban publicados en "El árbol de las tentaciones", pero el resto estaba en ese diskette. Fue una odisea conseguir a alguien capaz de descifrar aquellos jeroglíficos.

¿Y cómo fue esa relectura?

Realmente, cuando los pude leer después de muchos años, debo decir, modestamente, que me sorprendí muy gratamente. Es curioso cómo funciona el inconsciente en la escritura, porque hay muchos cuentos que yo les encuentro el sentido hoy. El primero, por ejemplo, que es "El sueño de los justos", es un cuento de 1986. Claro, leyéndolo -es la historia de un soldado que tiene que cumplir la orden de matar a una prisionera- veo el argumento y veo la fecha, diciembre de 1986; hacía muy poco tiempo se habían dictado las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Hoy recién puedo ver que era una alegoría.

De la desobediencia debida.

Absolutamente. Hay otros cuentos donde la cuestión política, entre comillas, está un poquito más a la vista. En todos los cuentos está el fondo de alguna de las tantas guerras que se vivieron en este país: desde la Guerra civil entre Unitarios y Federales hasta Malvinas. Creo que justamente el sentido de este libro es ver cómo en cada una de estas guerras se libra una épica pequeña que tiene que ver con estos personajes completamente secundarios y subalternos a la historia. Insisto en este punto: uno puede ver todas estas coincidencias después de mucho tiempo, de muchísimo tiempo.

¿Hay en estos cuentos mucho de su literatura actual?

Puedo ver muy fácilmente cómo muchos de los recursos que usaba en aquel entonces están presentes en mi literatura actual; aunque cambie los escenarios, aunque cambien las épocas, yo veo que los recursos son los mismos. Es más, me encuentro con personajes que en realidad están reescritos: por ejemplo, en uno de los cuentos, el protagonista tiene un chimango, que descubro ahora que en realidad es el cuervo de Mateo Colón, el protagonista de El Anatomista. La novela Las Piadosas, está claramente inspirada en el cuento "Almas misericordiosas". O sea, no solamente las temáticas son las mismas, no solamente encuentro los mismos recursos, sino que muchos de los personajes ya estaban.

¿Escribió cuentos y luego empezó con las novelas?

Yo me defino como un novelista. En realidad El oficio de los santos empezó siendo una novela de 220 páginas; la empecé a los 16 y la terminé a los 20. Y cuando terminé de escribir ese libro descubrí que en realidad eran varias historias hilvanadas por un nexo. Entonces, algunos años después decidí desgajar esa novela, convertirla en cuentos. De manera que es un libro muy emotivo para mí por muchas cosas. Pero es curioso, porque a mí me resulta más fácil encarar la escritura de una novela que la escritura de un cuento. Yo creo que el cuento definitivamente es el género más difícil, porque en muy pocas páginas hay que sintetizar una idea. Para mí, más difícil es definitivamente el cuento; la extensión de la novela permite...

Perderse y encontrarse...

Exactamente. Permite la digresión, permite ciertas imperfecciones, me parece que justamente en la extensión se pueden disimular varias vacilaciones.

¿Qué leía en esa época? Porque algunos títulos suenan a Borges, como "La brújula invertida".

Yo noto claramente que iba muy contramano a la moda de la época. Yo era muy lector, sobre todo de los autores latinoamericanos; de Rulfo, sigo siendo un gran lector de García Márquez. Me parece que lo que se puede notar en varios de estos cuentos es un muy firme homenaje a la literatura latinoamericana, no solamente la del boom sino también la previa. De manera que sí, yo percibo que la literatura tenía otros intereses, era una literatura que justamente levantaba como "bandera", entre comillas, la bandera de la apolítica; es decir, muchos eran autores que se declaraban apolíticos en contraste con la militancia de la literatura de los años '60, '70. Yo creo que esto es imposible, que no existe la literatura apolítica, y justamente releyendo el libro me doy cuenta de que puedo leer algunas cuestiones claramente políticas que tal vez en su momento no veía claramente.

Su gran éxito, El Anatomista, tiene mucho de erotismo. Sin embargo, en estos nueve cuentos, escritos a los 20 años, hay uno solo que tiene escenas sexuales.

Sí, es cierto, sólo "Almas misericordiosas", tiene un componente erótico, pero yo creo firmemente en esto que afirmaba Freud, que toda actividad artística tiene que ver con lo que él llamaba sublimación, convertir las pulsiones de origen sexual en un producto artístico. Ahora, me parece que esto que era efectivamente desde el inconsciente en épocas de Freud, en virtud de la manera en que se extendió el psicoanálisis, ya dejé de ser tan inconsciente. Me parece que uno puede ver claramente cómo funcionan los resortes de la sexualidad en la escritura. Yo, en general, intento no solamente no silenciarlo, sino más bien ir acompañando este resorte primigenio de la literatura que, insisto, es la sexualidad. 


Fuente: DIARIO CLARÍN



 
International Rights
Librerías
e-books
Tematika
Tematika Librerias Santa Fe
iTunes movistar e-books bajalibros Casa del Libro Lecturalia