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Federico Andahazi

 

DIARIO EL TIEMPO (Colombia), 14 de diciembre de 2002

El arte de pintar una novela

Por Nullvalue

Si es posible trasplantar elementos de la pintura a la literatura podría decirse que Federico Andahazi logró con El secreto de los flamencos un policial del siglo XV que desprende un olor a aceite y trementina

El Federico Andahazi que han imaginado los lectores de obras como El anatomista o Las piadosas, difícilmente encajaría en la imagen del hombre musculoso y altivo que luce un arete en la oreja, anillos en el dedo meñique y un desaliñado pelo largo.

Difícilmente parecería un escritor consumado, autor de obras ambientadas en escenarios históricos que pueden despertar los sentidos puritanos dormidos de una sociedad.

  Federico Andahazi

Así es Federico Andahazi, de 39 años, un argentino que decidió dedicarse a la literatura porque considera que nunca fue un buen psicoanalista.

El Secreto de los Flamencos significa el retorno al Renacimiento, época que ya había sido tema de El anatomista, su primer libro. Qué vinculación especial tiene con ella? Me resultó una época muy rica por distintas razones. El Renacimiento está lleno de contradicciones y eso es lo que más me interesa a la hora de escribir. Es mucho más oscura de lo que parece, pues cuando se plantean la vuelta a la antiguedad griega o romana lo hacen como remedo, como una caricatura. Además, no hay que olvidar que durante aquellos años ocurre en América la mayor masacre de la historia con la conquista. Por eso intenté tomar esta historia desde el policial para poner de relieve esa estructura claroscura.

Cómo realiza la inmersión histórica de sus obras? Trato de ser fiel a la historia, aunque no soy un novelista histórico. Los florentinos eran los dueños de la perspectiva y el escorzo, mientras que los flamencos dominaban el arte del color. Cada quién dominaba su parcela de saber. Ese era un escenario casi perfecto para mí porque el perfume del óleo era algo muy familiar. Soy un pintor frustrado. De hecho estudié pintura en mi infancia y mi adolescencia. Pero mi abuelo fue uno de los pintores impresionistas más famosos de Hungría y por eso me prohibí dedicarme a ese oficio. En El secreto de los flamencos me propuse pintar una novela.

Cómo es posible pintar una novela sin caer en un planteamiento cinematográfico? La estructura del cine está siempre presente en la producción de cualquier escritor contemporáneo. Pero situarse en la narrativa desde la pintura permite una serie de reflexiones en torno a la literatura misma, pues se cae en la cuenta de que fue la primera forma de narración de los hombres. Imaginé cada escena como si fuera un cuadro. Por eso los capítulos tienen nombres de colores (azul de ultramar, amarillo de Nápoles, verde de Hungría, etc.). El eje del contraste es la Florencia de los Médici y Brujas en su más tremenda decadencia. Esto me permitió trabajar n contraste de luces y sombras próximo a la plástica.

El anatomista se situó en el siglo XV y Las piadosas en el XVIII. Si no se considera un novelista histórico, por qué ha ubicado sus historias en el pasado? Pienso que es una forma maravillosa de hablar del presente. Cuando terminé El anatomista pensé que a nadie la iba a interesar la historia de un tipo del siglo XV. Pero a Colón, (el protagonista del libro) lo censuraron y a mí también.

¿Sus próximos proyectos? Como me gustan las historias que tienen mucho de contradicción, mi próxima novela será sobre Colombia, un país con gente honesta que, sin embargo, se mata y se odia. Esa es la contradicción más grande.


Fuente: DIARIO EL TIEMPO



 
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